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Coleccionando momentos...

Feliz navidad!!!

Un día entre nosotros

Soy feliz, ¡tan feliz!
Si ahora me levantara saldría por el techo.
Estoy, como se dice vulgarmente, contento.
Vivo, vivo, y contigo
comprendo que vivir es algo muy sencillo.
El corazón ha abierto su mano y yo deliro.

Me dejo estar. Te quiero. Todo es bello.
Irradio una certeza fulminante.
Soy el alguien tremendo que en ti se basta a sí mismo.
Soy mi absoluta presencia (¿qué pasa?)
que está aquí (¡perdón, nada!).
Soy contigo y tú conmigo, el imán de los prodigios.

¿Quién creería si nos viera que cada día, obtusa,
la desgracia del mundo de fuera nos arrastra?
¡Amor besa mi muerte! ¡Dolor, sé voluptuoso!
¡Oh tú, Necesidad, pon la burla en mis ojos
y en pecho ese ritmo de la paz y la guerra
que son a una el latido fatal de la belleza!

¡Ahora, mi ahora mismo,
sé límpido y valiente, la alegría ganada
a los monstruos informes, y a lo triste sin alma!
¡Oh tú, mi yo más bello, mi más que yo, mi amada,
manténme con tus ojos suspenso, nunca grave,
y sea siempre magia la vida cotidiana!

 ( ... )

Yo me siento. Tú te sientes. Nos sentimos,
estamos juntos. Somos
terriblemente dichosos,
como el cielo siempre azul, como el espanto,
como la luz que es la luz,
como el espacio.

Si ahora me preguntaran por qué estoy tan contento,
diría: «Porque soy.»
Y al decirme sería un poco menos.
Si tratara de explicarme surgirían como sierpes
desenvueltas y en combate mis ambiguos sentimientos.
Pero soy solo. Sí. Soy. Te creo.

Estas aquí, en mí mismo.
Ni te veo, ni te pienso, ni te beso, ni te sueño.
Sólo estás. Estoy contigo. Yo, a tu lado, Tú conmigo.
Estamos uno en otro, tan reales
que con ser poco, ese poco es ya bastante.
Estamos en lo que somos, de puro simples, totales.

GABRIEL CELAYA

Empiezo con la decisión…

Escribo en un estado de absorción prácticamente completa por parte del estudio. Sin embargo, plantearme qué hacer con mi poco tiempo durante este curso y navegar hacia mi interior deliberando con mi propio “yo” las actividades a las que debo renunciar durante el tiempo que este curso dure, he llagado a la conclusión de no dejar de escribir. Me siento reflejada en mis palabras, y algo me dice que dejando de hacerlo, parte de mí se va con aquello que hubiera escrito. Decisión tomada.
En mi cabeza dan vuelta ideas… si pudiera contarlas estoy segura de que alcanzarían la centena, pero obviando ese dato (innecesario, por cierto) prefiero reflexionar sobre ellas. No deja de ser verdad que toda esta acumulación de conceptos (por otra parte, menor de la que desearía) es gracias a (y no “por culpa de”) este curso, que haciendo  uso de o que siendo más que una bola de material poco pesado tenemos sobre los hombros, al fin se nos propone llenarla de cosas “útiles”. Dije “útiles” aún a pesar de ser consciente de que habrá muchas que, tras no usarse durante un tiempo se irán olvidando, pero también se encontrarán algunas de entre todas ellas que puedan hacer algo bueno de mí.
Un día (en mi caso, un 24 de diciembre) salió una “talla de madera” abriéndose paso en este mundo esperando dejarlo atrás en el momento que así tenga que ser. Pues bien, si todas las formas que la vida tiene de pulir esta talla de madera a fin de hacer algo realmente valioso es a base de aumentar conocimientos (y hablo desde mi situación actual de cansancio y debilidad) no me volverá asustar. Alguien, al leer esto, dirá: “Joanna, que nos conocemos…¿es posible que no estreses?”. Mmmm… posiblemente me cueste dar respuesta a esta pregunta, pero si de algo estoy segura es de que cada situación por la que paso me llena de cosas buenas, a pesar de aportarme también, en ocasiones, cosas malas, pero sin duda, de lo que te provee es de experiencia. Este es el motivo por el cual yo no reacciono de la misma manera ante una situación que bajo mi perspectiva resulta difícil de superar a como lo haría alguien que ya haya pasado por ella. Cada persona somos un cúmulo de experiencias, y será eso, a fin de cuentas, lo único que queda de nosotros cuando todo lo demás ha desaparecido. Me explico. Quiero decir con esto que cada experiencia que sumamos a nuestra lista (sea positiva o negativa en el momento en el que ocurre) es un aporte necesario para formar nuestra personalidad. Si empezamos a restarnos adversidades o buenos recuerdos de la vida, nuestra persona se resiente, y no se reconocerá en la persona que quede tras eliminar todo esto, ya que no será la misma. Cada circunstancia, a partir de las primeras, desarrollará unas virtudes más que otras. Del mismo modo, puede suceder al contrario, de manera que se desarrollen unos defectos determinados, ya que son también rasgos característicos de nuestra personalidad.
Debo decir que mi cabeza me sorprende en ocasiones, en las que no consigo pasar al lenguaje natural (el que todos entendemos, haciendo distinción entre los diferentes idiomas) los pensamientos que mi cabeza elabora. Lo que está claro es que mientras no reconozco que puedo ir más allá de lo que yo jamás pude imaginar, no lo podré hacer. Cada cerebro es tan sorprendentemente único que ninguna persona puede conocer a otra y comprenderla en cualquier situación totalmente (dejemos de lado la telepatía, ya que en el campo de la psiquiatría no me meto, al menos por el momento, aunque quizás algún día lo haga profesionalmente incluso).
Este año, 2005, reconocido por la ONU como el año oficial de física, donde Einsten y sus teorías de la relatividad, cuántica y demás están muy en auge, a mi limitada cabeza le cuesta comprender de qué modo tiene que ser nuestro cerebro (el de la especie humana) para que de uno similar al mío y al de todos los que me rodean, puedan salir ideas tan increíbles. Además debemos valorar que estudios realizados demuestran que el ser humano utiliza únicamente el 10 % aproximadamente de su cerebro. Cuánto conocimiento podría contener y a cuántas inverosímiles para nosotros conclusiones podría llegar!!

Ramallo, te echamos de menos!!

Viernes. 8.30 de la mañana. Los profesores tardan en llegar a las aulas. Corre un rumor, pero nadie quiere asegurarse de si es cierto o no por si recibe una respuesta afirmativa a su pregunta. Decenas de estudiantes piensan en los momentos vividos con el protagonista de los rumores hace tan sólo unos meses. El miedo a no volver a verlo empieza a invadirnos, y al entrar en clase, el silencio es total. Nadie dice nada, pero todos adivinamos lo que ha sucedido, aún sin querer admitirlo. Preferimos seguir con la venda en los ojos durante unos minutos más, hasta que la noticia se haga pública a nosotros. Desde el final del pasado curso, no ha vuelto a dar clase, y aunque en este nuevo curso ésa era su intención, su cuerpo se lo impide, negándose a responder a los estímulos que su cabeza continúa recibiendo.

Parece latente que todos teníamos esa pequeña esperanza de que el mal tardase en expandirse aún algún tiempo. Desde que nos enteramos de su enfermedad, pronto se hizo una costumbre verle con gorra en clase, aunque este hecho impedía que siguiéramos negándonos a nosotros mismos las evidencias: su integridad física le estaba siendo robada.

Lo cierto es que no sufrirá más, cosa que en verdad me alegra. Si era una excelente persona, que por supuesto lo era, un profesor intachable sin duda. Era más que un buen profesor, era un gran maestro, disfrutaba enseñando. Su cuerpo estaba frágil durante los últimos meses, pero su corazón era enorme, y siempre tenía palabras de ánimo para todos. Doy gracias a Dios por haberme permitido aprender de él aún a pesar de haber sido su último año en la docencia.

Hoy, tras su partida, sé que lo echaremos de menos, y que su hueco en el instituto será imposible de restituir. Hoy y siempre, su reflejo quedará en todos lo que hemos disfrutado de su compañía.

RAMALLO, NO TE OLVIDARÉ

"La belleza está en el interior"...

Esta idea la recorre la película de Disney de "La Bella y la Bestia", siendo una forma de "meterles por los ojos a los niños" (visualizarles de manera clara) desde pequeños valores que tendrán suma importancia en sus vidas. ¿Qué mejor forma de convencer a los niños de que lo que importa no es la apariencia física, sino aquello que no se ve, que hacer de una bestia un corazón tierno? Aún así, sólo con el progresivo paso de los años esos niños van entendiendo lo que realmente significa. Es ahí cuando más encanto le encuentran a la historia que recuerdan haber visto millones y millones de veces tras su petición: "Mamá... ponme el vídeo... (las últimas generaciones hablarían de DVDs, yo hablo de la mía)".

Mi infancia pasó, ya no volverán aquéllos días, y aunque llevo varios años sin ver la película de la que hablamos, no deja de dar vueltas en mi cabeza su tema fundamental. Y es que a veces (al menos a mí me pasa) deja de ser una realidad para convertirse en algo abstracto e incluso místico. La personalidad es algo abstracto, ya que nadie puede demostrar con los sentidos la personalidad de nadie, pero sigue ahí, y se diferencia de la apariencia física en que siendo ésta última efímera y poco duradera, el interior no se deteriora.
Somos parte de una sociedad en la que la apariencia externa juega un papel fundamental, excluyendo, incluso, en ocasiones a algunos por no seguir los modelos. La cultura, la sinceridad, la amistad y el amor que duran para siempre y la generosidad (entre otros) pierden significación para cambiarse por cosas como el ocio, el "buscar la respuesta que más me conviene", la amistad y el amor pueden que acabarse sin que nada pase, sentimientos pasajeros, el egoísmo... La imagen ha superado a la esencia de la persona, superándola en trascendencia, hasta el punto en que ya hay programas de televisión que consigan que salgan de ellos parejas contituidas como tal tras pasar únicamente 2 horas conociéndose.

Me asombra la idea de que la superficialidad nos invada y prevalezca sobre la profundidad del ser humano. Como digo siempre, me alegro de no ser un animal, pero me entristezco al pensar que tantas y tantas personas no aprovechan aquellas características que nos distinguen de ellos. La personalidad es una de ellas.

Pensando llegué a esto...

Pienso en que constantemente estoy intentando hacer todas aquellas cosas que harán de mi persona algo bueno (algún día). Es necesario tallar los troncos para hacer un bonito mueble. Los animales y las plantas no se preocupan de si son positivos para los demás de su especie, sino que son seres instintivos, que no reflexionan, limitándose simplemente a hacer lo que sienten que quieren hacer.

Los seres humanos, que afortunadamente nos diferenciamos de los demás seres vivos, sin embargo, no nos conformamos con nuestra imperfección, siendo ésta la razón por la cual nos preocupamos día a día por mejorar paulatinamente y formar, de este modo, nuestra ética y manera de actuar ante cualquier situación. "Mi libertad acaba donde empieza la tuya".

No vivimos solos. Hemos sido creados para vivir rodeados de otros “de nuestra especie”, y no me puedo permitir comportarme con ellos movida por mis propios intereses y sin tener en cuenta a los demás. Yo no me guío por mis instintos, ya que Alguien me ha dado una cabecita, la conciencia, la capacidad para razonar, para rectificar… Esto es un privilegio. Por eso pienso que si vivo sin importarme servir como algo positivo en la vida de los que me rodean, de modo que deje una sensación de bienestar ellos después de una bonita conversación o una simple sonrisa, entonces mi concepción de la vida pierde valor. En este caso, vería carente de significado la convivencia entre la humanidad.

Ya estoy más cerca...

Escribo a 1 día de mi primer día en 2º de bachillerato. Hace unos días decía que tenía miedo, y que no quería que este curso empezase; ahora, más cerca de que esto ocurra, el miedo sigue estando presente, incluso más latente aún, pero se une a las ganas de empezar, de ver qué es lo que me espera realmente y de comprobar si debo responder con miedo o sin él a esta nueva situación a la que me enfrento.

Debo reconocer que volver a la rutina que me acompañará los próximos 8 meses de mi vida se hace duro, pero necesito saber cómo los voy a vivir, y la mejor forma de saberlo es en mi propia piel. He decidido hacer caso omiso de todas las opiniones de los que son o que pronto serán universitarios acerca de cómo han vivido ellos este curso, (no porque no considere acertada sus opiniones, sino porque cada persona reacciona de diferente modo) y relajarme lo máximo posible durante este periodo de tiempo. Sé que mientras dure, el extrés estará probablemente de continuo presente en mi vida, pero estoy convencida de que no es imposible lo que me propongo, y que este año me aportará cosas enormemente positivas que no quiero dejar escapar. Aprenderé cientos y cientos de cosas (de las cuales al pasar unos meses del final de curso recordaré un porcentaje menor del que quisiera), conoceré a personas con las que compartiré muchas situaciones, y me servirá a mí misma como un curso de autoayuda para superar, entre otras cosas, el agobio, a veces innecesario, al que con frecuencia me veo sometida.
Me cuesta pensar en un curso nuevo que, respecto al anterior, lo supera en dificultad, pero me alegra pensar que es todo un reto el que se me pone por delante y que no hay forma más eficaz de solucionar un problema que enfrentándose a él, y la ilusión por entrar el próximo septiembre en la facultad de medicina me ayudará en los días en los que me encuentre sin ánimos a seguir adelante para alcanzar lo que me propongo.

Ayer tuve la presentación y, aunque tengo que admitir que no todo está perfecto, tengo muy presente que serán sólo 8 meses, que pasarán muy pronto y que tengo que vivirlos día a día si quiero sacar algo bueno de ellos.
Creo que este año también me servirá para ser más positiva, ya que creo que si así no es me ahogaré en un vaso de agua cada día, y no estoy dispuesta a ello.

Un día entre nosotros...

Yo me siento. Tú te sientes. Nos sentimos,
estamos juntos. Somos terriblemente dichosos,
como el cielo siempre azul, como el espanto,
como la luz que es la luz, como el espacio.

Si ahora me preguntaran por qué estoy tan contento,
diría: «Porque soy.»
Y al decirme sería un poco menos.
Si tratara de explicarme surgirían como sierpes
desenvueltas y en combate mis ambiguos sentimientos.
Pero soy solo. Sí. Soy. Te creo.

Estas aquí, en mí mismo.
Ni te veo, ni te pienso, ni te beso, ni te sueño.
Sólo estás. Estoy contigo. Yo, a tu lado, Tú conmigo.
Estamos uno en otro, tan reales
que con ser poco, ese poco es ya bastante.
Estamos en lo que somos, de puro simples, totales.

( ... )

Soy feliz, ¡tan feliz!
Si ahora me levantara saldría por el techo.
Estoy, como se dice vulgarmente, contento.
Vivo, vivo, y contigo
comprendo que vivir es algo muy sencillo.
El corazón ha abierto su mano y yo deliro.

Me dejo estar. Te quiero. Todo es bello.
Irradio una certeza fulminante.
Soy el alguien tremendo que en ti se basta a sí mismo.
Soy mi absoluta presencia (¿qué pasa?)
que está aquí (¡perdón, nada!).
Soy contigo y tú conmigo, el imán de los prodigios.

( ... )

GABRIEL CELAYA

No más que un proyecto...

El día en que nacemos, es decir, ya nuestro primer día en este planeta, comenzamos la mayor tarea de nuestra vida, que no es otra que nosotros mismos. Poco a poco se va formando nuestra personalidad, nuestra crítica, nuestros valores, nuestras necesidades, nuestros gustos, al mismo tiempo que incluso nuestro propio cuerpo se va desarrollando. Cada uno de nosotros somos un proyecto que en ningún momento podremos dar por acabado. Es como si la vida fuese el ensayo de una gran obra de teatro que no se estrenará. Como alguien me dijo una vez, “todos estamos aún por hacer”, y para acabarnos necesitamos tiempo y a las personas que están a nuestro alrededor. Los años van haciendo del proyecto algo cada vez más perfecto, pero que nunca llegará a serlo por completo.

No quiero...

No quiero andar sin saber a dónde voy...
No quiero vivir y acabar la vida como si no hubiera vivido...
No quiero estar si sé que estás mejor sin mí...
No quiero estudiar con el único propósito de aprobar...
No quiero ser obligatoriamente lo que se espera de mí y que si no lo soy me miren por ser diferente...
No quiero tener miedo de la oscuridad, cuando lo único que la diferencia de la luz es la ausencia de esta última...
No quiero que me den un "porque sí" por razón cuando hay otras con las que fácilmente se me convence...
No quiero esperar grandes milagros sin ser consciente de las pequeñas alegrías de cada día…
No quiero hablar si no voy a mejorar el silencio…
No quiero dejar de decir lo que siento por vergüenza cuando sé que algún día ya no podré decir nada más…
No quiero hacer distinción entre “buenos” y “malos”. Todos estamos hechos del mismo material…
No quiero que me llamen “utópica” por soñar. Es algo que todos necesitamos hacer…
No quiero mirar a las personas de fuera a dentro, sino de dentro a fuera…
No quiero dejar pasar las cosas importantes. Sé que hay circunstancias que no se volverán a repetir…
No quiero que pase un día sin darme cuenta de que ha salido el sol…

… Prefiero vivir cada día intensamente y saber que es un privilegio esto de estar viva…

Vida... muerte...

Me cuesta imaginar cómo sería la vida antes de que yo apareciese en escena, o cómo será cuando yo deje de ser. No me considero comienzo ni final de una época, pero está claro que mi existencia está determinada por el día de mi nacimiento, un 24 de diciembre de hace no muchos años, y el de mi muerte, cuya fecha desconozco.

Cuando yo no sea yo, es decir, cuando lo que llamo "yo" deje de existir, las modas seguirán cambiando, cambiarán las tendencias musicales, la tecnología nos seguirá sorprendiendo con nuevos avances, serán diferentes ideologías las que dirijan el mundo, este planeta sobre el que vivimos seguirá deteriorándose, se conocerán más cosas acerca del cerebro humano que actualmente ignoramos, se valorará el arte de un modo distinto y la gente que conozco desaparecerá poco a poco, dejando paso a las nuevas generaciones, entre ellas la mía. Antes de que yo deje de ser quizás algún día sea madre, abuela, bisabuela...hasta que llegue el momento de irme y dejar aquí todo lo que durante mi vida he estado forjando, entre todo ello, mi descendencia, y cada uno de ellos serán (o no) padres, abuelos, bisabuelos...

Las despedidas nunca han resultado fáciles, pero cuando la mía en concreto tenga lugar, me gustaría ser consciente de que ningún periodo de existencia en la historia es insignificante, y puesto que yo también estoy escribiendo la historia, soy uno de sus personajes. Cada persona que nace y que, como consecuencia, algún día muere, es alguien que ha dejado paso a otras nuevas personitas que no habrían nacido si no fuera por ella. Además, continuamente estamos influyendo en la gente que nos rodea (sea para bien o para mal) y dejando en cada uno de ellos una impresión que llevarán consigo durante toda su vida. Es así como se nos recordará cuando ya no podamos ejercer influencia sobre nadie.

Pongo en una balanza la vida y la muerte y llego a la conclusión de que la muerte no es más que una etapa más de la vida, el final de ella. Es lo único que podré hacer una sola vez en la vida y que hará que todo lo que yo haya hecho mientras ésta durara quede impreso en tinta indeleble.

Dependientes...

Todos queremos ser independientes, pero no hemos sido creados para eso...
Me explico...no podemos permanecer ajenos a todo tipo de responsabilidades, y mucho menos a las personas que nos rodean. Aunque nos cueste a veces reconocerlo, estamos atados a nuestro trabajo (si éste es el de estudiante, a nuestros libros y a la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos y con los que más esperanza tienen en nosotros de llegar a ser algo en la vida). No podemos realizar nuestras funciones vitales como seres vivos que somos sin un entorno adecuado. Necesitamos estar en un lugar sin riesgo de peligro, vivir cerca de otras personas y (una vez suplidas estas 2 necesidades junto con las fisiológicas) saber que hay gente a nuestro alrededor que nos aprecia y a quien nosotros asimismo apreciamos. Debemos ser conscientes de que necesitamos constantemente de otros para nuestro bienestar; es más, para nuestro "estar". No podemos vivir pensando que nadie se va a preocupar por si no llegamos bien a casa o por si faltamos al trabajo durante un tiempo. Es por esto que, remitiéndome a la primera frase, no concibo la "independencia" humana, ya que en todo momento estamos supliéndonos unos a otros necesidades como la compañía, la comprensión, el apoyo...ingredientes imprescindibles para la felicidad.

Cambios y más cambios...

Escribo desde el convencimiento de estar a punto de vivir una época llena de cambios y decisiones que no estoy segura de saber afrontar con la suficiente madurez que todos ellos conllevan. Me cuesta pensar en la posibilidad del fracaso o de que este curso pase demasiado rápido y mi reacción sea a una velocidad menor de la que se me exigirá.
No sé si me estoy explicando... Escribo desde la primera vez en mi corta existencia en la que empiezo a pensar que la vida lleva una velocidad de vértigo y que los cambios no surgen siempre en el momento que uno estimaría oportuno. De todos modos, no por este miedo la vida fluye más lentamente. Y es precisamente por esta rapidez con que las situaciones se van sucediendo y porque, a diferencia de lo que nos indica el famoso mito acerca de los gatos, no tenemos más que una vida, cada decisión adquiere un papel importante.
Como ya escribí en otra ocasión, el miedo es, en la mayoría de los casos, angustia por no saber lo que sucederá. Según esta definición, es miedo precisamente lo que siento.
Al mismo tiempo, no quiero que esta sensación me impida vivir este nuevo curso con las cosas buenas que sé que también me aportará y que me ayudarán a tomar las decisiones que poco a poco se irán presentando.

Máquinas...

Estoy convencida de que estamos viviendo la rebelión de las máquinas. Rebelión, para nuestro mayor asombro, contra sus propios inventores. Ha llegado el momento en que sólo algunos afortunados alcanzan sus expectativas con alguna de ellas, mientras que el resto intentamos mantenernos al margen y prescindir de sus ventajas, aunque en ocasiones ésta sea una difícil tarea. La decisión está en permanecer aislado de ellas o iniciar una lucha que no se sabe si tendrá su fin determinado...Ellas lo tienen más fácil, ya que no poseen ese poder; la decisión es una utopía para ellas. En eso no nos pueden vencer...

...Está claro que no se puede soñar con robots todas las noches...

¿Polos opuestos?

Se conocieron en un parque. ÉL: 1.85, ojos verdes, piel clara, ropa deportiva y cómoda. ELLA: 1.60, ojos negros, morena, siempre vestida de punta en blanco, maquillada en todo momento.
ÉL estaba sacando a pasear a su perro por aburrimiento. ELLA disfrutaba paseando el carrito de su sobrina.
ÉL soñaba incluso despierto. ELLA se aseguraba de tener los pies puestos en tierra firme.
A ÉL le gustaba trabajar para sentirse satisfecho. ELLA se esforzaba por competir a ser la mejor en su trabajo.
ÉL intentaba no encontrarse con demasiada gente conocida para no tener que saludar. ELLA solía pararse a hablar con cada persona que se cruzaba en su camino.
ÉL utilizaba lo que él llamaba "cine" únicamente como diversión: "el argumento es lo de menos", decía. ELLA odiaba las películas sin argumento.
ÉL intentaba no pensar en aquellas cosas que le preocupaban. ELLA no podía dejar de darle vueltas a la cosas.
ÉL era un apasionado del deporte. ELLA prefería la literatura o ir de compras al centro comercial.
A ÉL le entusiasmaba el sol, la playa y el mar. ELLA era una chica de ciudad, y no cambiaría por nada la lluvia, una cafetería acogedora y buena compañía.

Sin embargo, lo hacían todo juntos, aunque no siempre fuera de su agrado la actividad. Un día, ELLA enfermó. Los médicos dijeron que no habría solución. Después de recorrer todo el país en busca de otra respuesta y ayudándole a que ese tiempo le resultara más llevadero, 3 meses más tarde ELLA dejó de ser. ÉL no lo pudo soportar, y por 1ª vez sintió deseos de hacer lo mismo que ELLA: desaparecer.

Sale a escena

Sale a escena un tipo que da pena. Elegante,aparente, como seguro de sí mismo, un mentiroso con estilo recitando, prometiendo, abriendo los brazos como un espantapájaros. Es políticamente correcto, un tramposo, un payaso.
Al rato el cuento se acaba y lo que ha dicho no ha servido para nada.

Sale a escena un charlatán , que persigue la noticia. Le gusta ser el artista, sentirse protagonista, el número uno, el rey de la pista. La información no es importante pero sí los titulares: "guerra, violencia y muerte" vende, "amor, esperanza y verdad" no vende.
No se vayan todavía, que aún hay más. Volvemos después de la publicidad.

El teatro está al completo, va a empezar otra función. El público espera que le den la medicina. Hoy la gente está impaciente: "¿se levantará el telón?". Realidad y ficción están más cerca cada día...

Sale a escena un televisor contra el arte, la cultura, la inteligencia, la literatura. Teleadicción, manipulación, too much information, mecanismo de control contra la comunicación, venta de ideologías contra las ideas propias, telebasura contra la cultura, fiesta sensacionalista con actores de segunda fila, la caja tonta, dicen.

Sale a escena una persona, joven, mujer. Son las 7.30 de la mañana del 11 de marzo de 2004. Estación de Atocha, Madrid.

Habla por sí solo ... ¿Y si ocurriese que mezcláramos realidad y ficción sin conservar la capacidad para diferenciarlas?

Utopías...

Una canción de Revólver habla de "el dorado", lugar idílico al que unos padre de familia aspiran llevar a sus hijos con esperanzas de un futuro mejor. Esto se uelve una obsesión y la canción nos cuenta cómo incluso se pierden la infancia de sus hijos. Al final... no lo resisten más... desisten de su intento...

¿Por qué a veces nos obcecamos de tal modod con utopías si darle valor a las pequeñas cosas de las que estamos rodeados? Una vez más vuelvo a los renacentistas... carpe diem! Un día tiene 24 horas, ¿es posible que la sucesión de muchos días no tengas nada de atractivo hasta el punto de que no dejemos de soñar con lo imposible?

Existir, ser...

Tiempo de vacaciones... sin embargo, extrañamente (o quizás no tan extrañamente) mi cabeza parece no tener vacaciones, cosa que le agradezco enormemente, y es que si en algún momento dejara de funcionar no sé que sería de mí... :P Es precisamente por eso, porque no deja de darle vueltas a las cosas y de querer explicarse todo cuanto le rodea, que estoy aquí...

No deja de parecerme increíble mi existencia... Todos sabemos que las preguntas existenciales traspasan el tiempo, y llevan muy dentro del hombre desde épocas inmemoriales, pero me gustaría ir un poco más allá. Claro que me resulta extraño EXISTIR, SER... al fin y al cabo... es una entre miles y miles la probabilidad de que Joanna (tal y como los que me conocen saben que soy) y no cualquier otra persona esté hoy aquí delante de este ordenador. Y sí, ¿por qué negarlo?, me refiero a "la semillita que papá puso en mamá", que aparentemente es tan fácil de entender para una mente adulta que no nos paramos a pensar en que ha tenido que ser ESA (y no otra semillita) la que se encontró con la de mamá para dar lugar a un ser único, irrepetible.

Además cada persona pertenece a una sociedad determinada, a una ciudad, a un instituto, a una familia... entender el porqué de vivir precisamente donde vivo y de pertenecer a todo lo que pertenezco por el simple hecho de nacer donde nací no deja de resultarme una eterna incógnita. La vida está condicionada por el entorno en el que me desenvuelvo. Si éste fuera distinto, probablemente mi vida no sería la misma...¿Cómo sería, entonces?

La realidad

Después del segundo campamento del verano, me doy cuenta de que cuando estás en un campamento parece que es ésta toda la realidad que existe. sólo cuando vuelves a la vida real sabes que durante todo es etiempo ha habido una realidad paralela a la que, por supuesto, has estado ajeno mientras el campamento duró. Al volver, empiezas a oír comentarios sobre cosas que ni entiendes, y sobre sucesos que sucedieron m ientras tú estuviste ausente, y dices... "Pero... ¡el mundo no se detuvo!". Durante estos días siguió habiendo informativos, prensa... y yo sin enterarme. Es cierto, un campamento es como una burbuja, que te aisla de todo lo que ocurre fuera de ella. Y, creyendo que la realidad es todo aquello que nos rodea, resulta que en este caso, la realidad es todo menos aquello de lo que estamos rodeados. Paradójico, no?

Las cinco del viernes...

Respuestas a las cinco del viernes:

1) ¿Cuál es tu palabra favorita? ¿Cuál es la que más odias?
Puede que mi palabra favorita en cuanto a cómo suena sea "cielo", en cuanto al significado, "complicidad"

2) ¿Qué te inspira, te hace moverte, te "da marcha"? ¿Qué te tira, te abate, te "baja las baterías"?
Qué me inspira... difícil de responder...y permíteme que te responda sólo a esta de las muchas que planteas en este punto 2, ya que las otras aún me parecen más complicadas. Bueno, qué me me hace moverme...el té y el chocolate... :) Qué me inspira... la gente, las personas especiales.

3)¿Cuál es tu grosería (taco, mala palabra) favorita? (No estoy seguro si se dice "taco" en España, perdón por la ignorancia)
No suelo decir tacos, y si los digo, debido a que están demasiado arraigados en nuestra sociedad y no lo puedo evitar, no es mi intención.

4)¿Cuál es el sonido que más te gusta? ¿Y el que más odias?
El sonido que más odio es el que hace la nevera, mi favorito, las olas del mar.

5)¿Qué profesión, diferente de la actual, te gustaría desempeñar? ¿En cuál NUNCA participarías?
Teniendo en cuenta que ahora soy estudiante, es obvio que aspire a cambiar de profesión... :) Nunca trabajaría como profesora, y me gustaría ejercer como médica, especialmente en cirujía ( estética no, eh?).